Archive for the ‘Excursiones’ Category

Trekking en Plaza Francia. Aconcagua - Mendoza

Viernes, Octubre 19th, 2007

Un recorrido por la base del coloso de América llegando hasta la Base Pared Sur del cerro Aconcagua, 4.200 metros sobre el nivel del mar (msnm)
Aconcagua

La cumbre del Cerro Aconcagua es la más alta de América del Sur y la cumbre más alta en el mundo fuera de Asia. Con estos parámetros el cerro Aconcagua está incluido dentro del circuito llamado “Siete Cumbres” o “Seven Summits” que consiste en escalar los picos más elevados de cada continente.
Aconcagua está ubicado en Argentina en la Provincia de Mendoza a una Longitud de 69º 59´ Oeste y una Latitud de 32º 39´ Sur.
El origen del nombre Aconcagua deriva del Aymará, Kon-Kawa (Monte Nevado). Los Araucanos, en Chile, le dieron el mismo nombre que al río que llamaban Aconca-Hue (viene del otro lado). El significado Aconcagua “Centinela de Piedra” procede del Quechua Akon-Kahuak.

Trekking Plaza Francia (Base Pared Sur de Aconcagua, 4.200 metros s.n.m.)

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Expedición hasta el Paso Marconi.

Viernes, Octubre 19th, 2007

“Una Larga Caminata al Cielo”: Una expedición de 8 días haciendo la “Vuelta al hielo continental” hacia el Paso Marconi, un lugar tan inhóspito y hostil como el bellísimo paisaje que lo conforma.

Siempre que llego a El Chaltén me invade una sensación de estar arribando a ese lugar por primera vez. En realidad lo que sucede es que luego de haber recorrido casi todos sus senderos uno empieza a buscar nuevos caminos, las inmensas montañas con sus riquezas invitan a recorrer faldeos y glaciares que uno no ha prestado atención anteriormente.

Además de los clásicos senderos que nos llevan al los pies del Cerro Chaltén o Fitz Roy y al Cerro Torre, hay muchos otros caminos que llaman la atención, que nos muestran un espacio más allá de estas imponentes montañas que suelen dominar nuestros sentidos. Uno de los recorridos más alucinantes que he visto es el ingreso al Campo de Hielo Sur por el Glaciar Marconi.
Se trata de una zona muy explorada por el Padre Salesiano Agostini, quién realizó varias incursiones por el valle del Río Eléctrico hace casi 100 años. Este cura italiano, icono de nuestra patagonia, tuvo la oportunidad de recorrer y nombrar gran cantidad de accidentes geográficos por esta zona, por eso, al transitar por la propiedad privada que se encuentra en nuestro camino descubrimos la Aguja Pollone y el Cerro Piergiorgio entre otros, nombres dados por Agostini con una clara intención de individualizar cada montaña y cada río para así poder construir una carta geográfica de mayor presición.

Mi primera experiencia por esta zona fue hace casi 10 años. No llegamos muy lejos ya que tuvimos mala suerte con las condiciones metereológicas. Partimos de El Chaltén para llegar lo más lejos posible, y si bien avanzamos mucho cumpliendo con el objetivo del primer día, fue todo lo que conocimos ya que no pudimos avanzar más allá de nuestro primer campamento en la playita que está en el margen oeste del Lago Eléctrico. Allí acampamos una semana en espera de condiciones que nos permitiera subir al Paso Marconi, y si bien estábamos muy cerca no logramos llegar ni siquiera al glaciar, así que recorrimos los alrededores y cuando escasearon las provisiones volvimos al pueblo.
Ya mi segundo intento fue un éxito total. Víctor Carrie y yo fuimos contratados para portear equipo para un grupo de Marcos Couch, un reconocido Guía de Montaña y uno de los primeros en realizar incursiones al Campo de Hielo Sur. Esta vez las condiciones metereológicas fueron alucinantes, tanto que portear pesadas mochilas parecía algo insignificante.
Desde nuestra partida de El Chaltén, nos acompañó un cielo azul intenso con un sol radiante. Establecimos el primer campamento en Piedra del Fraile, un camping privado con servicios elementales. Mientras Marcos llevaba al grupo por los alrededores del Valle del Río Eléctrico, nosotros fuimos derecho a la playita con carpas y comida.

Así pudimos ver por primera vez la cara oeste del Cerro Chaltén. Al dejar Piedra de Fraile salimos de la zona de bosque para ingresar al paisaje propio de los glaciares. El Río Pollone estaba crecido pero pudimos vadearlo, luego, mientras cruzamos el pedrero del Lago Eléctrico hicimos algunas fotos. En pocos kilómetros el paisaje cambia vertiginosamente y lo que era un lindo bosque se transforma en un sendero escarpado y algo más técnico para movilizarse.

Los siguientes días porteamos todo lo más cerca posible del Paso. Luego llegó el día en que debíamos mudar el campamento de la playita al Paso Marconi. Fue un día muy agotador y el tiempo empeoro un poco, la nieve profunda hizo que esta tarea nos demandara todo el día a pesar de sumar una compañera de trabajo más, Marcela Antonutti. Pesadas mochilas y trineos cuesta arriba nos obligaba a detenernos cada tanto, pero el paisaje era indescriptible, ya que a nuestras espaldas teníamos una vista de privilegio: todo el Glaciar Marconi que dejamos atrás, la gran tapia de granito del Cerro Piergiorgio, la fina y esbelta Aguja Pollone y las cumbres del Cerro Torre y Chaltén. Marcos quién lideraba y abría huella estaba casi 200 metros adelante nuestro, Víctor y yo íbamos a nuestro ritmo, quizás un poco más emocionados que los mismos clientes que contrataron la excursión. Hicimos noche en el Paso, con un atardecer espléndido dominado por el espectáculo de las encendidas paredes de las montañas y la paz espiritual que nos dio el lugar.
Al día siguiente volvimos a recorrer el Paso Marconi, pero en dirección norte, cercano al Cerro Gorra Blanca donde pudimos aprender a usar mejor las raquetas de nieve, visualizamos el Volcán Lautaro a lo lejos y parte de la continuación de nuestro camino para el día siguiente.

Ya en lo plano del hielo los trineos funcionaron de maravillas y no nos costó mucho llegar al Circo de los Altares, lugar que para mi goza del privilegio de ser el lugar más bello del mundo.

Cualquier descripción acerca del lugar es acotada. Como llegamos temprano trabajamos algo más de 2 horas para armar nuestro campamento, hicimos un muro de bloques de nieve para proteger a las carpas de los posibles fuertes vientos del pacífico, derretimos nieve para obtener agua y cocinar, desempacamos todo y nos organizamos. Las carpas orientadas hacia el Circo tenían un claro propósito, pero algunas nubes no nos dejaban ver gran parte de las montañas. Comimos y fuimos a dormir, no sin antes chequear el barómetro que daba indicios de una mejoría.
El día siguiente nos sorprendió con el sol radiante nuevamente, allí uno se siente como en el cielo. La primera montaña en encenderse fue el imponente Cordón Moreno, luego las cumbres del Chaltén y Cerro Torre. Estábamos solos en medio de una inmensidad de hielo y bellas montañas por todos lados, adornadas de insólitos hongos de hielo gigantescos que dominan casi todas las cumbres del Circo de Los Altares. Allí estuvimos 2 noches, y lo volvimos loco a Marcos con preguntas. Cada tanto, descubríamos una nueva montaña y entonces nuestro jefe nos revelaba su nombre y alguna historia de algún escalador famoso como Casimiro Ferrari por ejemplo.
Ya al final de nuestro viaje (nunca lo sentí como un trabajo, por supuesto), salimos por el Paso del Viento y regresamos a El Chaltén. Luego de algunas vueltas más me di cuenta que el Paso del Viento no ofrece las mejores condiciones, por lo que prefiero ir y volver por el mismo camino.
El Campo de Hielo Sur puede ser el mejor lugar del mundo y el peor también, todo depende de las condiciones metereológicas que te toquen. Pero sin dudas es el rincón del mundo que ofrece una sensación única, de esas que nos hacen tomar conciencia de nuestra verdadera identidad…

Luis Pablo Soto Jr.

Una caravana de llamas

Viernes, Octubre 19th, 2007


Una caravana de llamas, originally uploaded by Mundo Trekking.

Crónica de una travesía a pie desde el pueblo de Tilcara por los milenarios caminos indígenas que los omaguacas y los incas recorrían con caravanas de llamas cargadas con mercaderías. Hoy, la experiencia se revive en excursiones turísticas guiadas por baqueanos de la zona.

Además de disfrutar del increíble paisaje jujeño, hacer una travesía en caravana con llamas es revivir la experiencia que, a lo largo de 5 mil años, compartieron las diversas culturas aborígenes que se desarrollaron a lo largo de la Cordillera de los Andes. En la zona de influencia de los omaguacas –colonizados por los incas poco antes de la llegada de los españoles–, los arqueólogos calculan que llegaron a utilizarse alrededor de un millón de llamas como “medio de transporte” para andar por los vastos caminos del Tawantinsuyo.
Entre los drásticos cambios producidos por la conquista española, se destaca la pérdida paulatina de la cultura llamera, tal como ocurrió en el norte de la Argentina, donde prácticamente desapareció en los últimos cuatro siglos. Y si bien la pérdida es ya irreversible, la cría de llamas está resurgiendo de a poco para la producción de lana y carne –en la Puna hay 130 mil llamas– y también por el auge de unas nuevas y originales excursiones turísticas.

Desde Tilcara
El pueblo de Tilcara, en plena Quebrada de Humahuaca, es el punto de partida para una caravana de dos días por los valles montañosos de la zona de Alfarcito. Santos, nuestro guía, se ocupa de los preparativos para la partida: acomodar los costales (alforjas de arpillera) que se cierran cosiéndolos con un punzón, como hacían los aborígenes, donde van las carpas, mesas y sillas. Además hay que atar bien los abrigos y las mochilas para llevar sólo la cámara en las manos, dar de beber a las llamitas el agua suficiente para varios días y colocarles el bozal.

El paso previo a la partida es hacer un “chayaco” junto a una apacheta, cúmulo de piedras donde se alimenta a la Pachamama. Un cuchillo clavado en la tierra abre el vínculo con la Madre Tierra y comienza el breve ritual. Cada uno toma con las dos manos un montoncito de hojas de coca y lo coloca con suavidad en una vasija entre las piedras: “Pachamama, te pedimos permiso para caminar y que tengamos buenos días, la pasemos bien, nos hagamos amigos y que los animales no se lastimen”. Después nos turnamos para dejar caer un chorrito de licor de coca sobre las hojas y luego tomamos un trago dulzón que también sirve para prevenir el apunamiento.

La caminata junto a la caravana de llamas comienza directamente en las calles de Tilcara, donde Santos tiene un corral en el patio de atrás de su casa. En pocos minutos van quedando atrás las últimas casas de adobe desperdigadas en los suburbios de Tilcara y nos internamos en las resecas montañas de los valles tilcareños, siguiendo el cauce del río Huasamayo por unos caminos que antiguamente unían la zona de Humahuaca con la selva de Las Yungas.

Al subir unos metros en la montaña –por pendientes bastante suaves–, comienzan a proliferar los dedos acusadores de los cardones. Son millares de cactus totalmente distintos entre sí, que aportan una cuota de vida mínima en este paisaje árido y de ascética belleza, cuyo mayor atractivo está en los colores fuertes de las laderas y los cielos azulísimos.

A la hora de caminata llegamos hasta una construcción de ladrillos de barro abandonada donde un pequeño arco de varas de acero sobre el camino dice: “Nuestra Señora de la Candelaria”. El armazón de hierro no despierta gran interés, hasta que el guía explica su significado: “Estamos en la primera estación del calvario de Semana Santa que se realiza hasta el Abra de Punta Corral –a 4845 metros–, cuando medio centenar de bandas de sikuris con alrededor de mil músicos suben en procesión por la montaña tocando al unísono. Cada banda lleva sus bombos adelante, platillos, redoblantes y atrás van las cañas. Llegan desde todo Jujuy y las acompañan unas 8 mil personas. Los mayores se regresan en el día y el resto completa la procesión de tres días hasta el Abra de Punta Corral, acampando en el camino”.

La celebración se realiza en homenaje a la Virgen de Copacabana, pero siempre en el marco del sincretismo típico de la zona –se alaba más a la Virgen que al Cristo–, y la costumbre indígena de reverenciar lo sagrado en las alturas, donde siempre han estado las tumbas y los templos de la región andina. De hecho, cada pueblo tiene su “mamita del cerro” y hay una fecha determinada para subir a la montaña.

Con la inimaginable idea de un millar de músicos avanzando por este estrecho y desolado camino, seguimos nuestra silenciosa caminata por unos parajes vacíos que, a partir de ahora, van cobrando una nueva dimensión.

Picnic en la montaña
Uno de los momentos más celebrados de la caravana de las llamas es el de la merienda o el almuerzo en algún punto panorámico elegido según el cansancio. En apenas ocho minutos por reloj el guía baja la carga de las alforjas y arma una mesa con cuatro cómodas sillas plegables de lona. Y sobre la mesa aparecen –como por arte de magia– cuatro copas bien frías con vino sauvignon blanc, trozos de queso simbo y azul con galletas, varias manzanas y una docena de alfajorcitos de maicena. El panorama es insuperable y la tranquilidad absoluta, salvo por las llamitas que estiran su largo cuello y olfatean la comida pidiendo su parte del picnic. Pero Santos las arregla con unas bananas.

Unos mates con yerba y hojas de coca alivian la fiaca y emprendemos camino por los terrenos de Alfarcitos, donde a lo lejos se ven los cuadrantes de los andenes de cultivo precolombinos que los omaguacas construían con piedra para protegerlos. Del otro lado de la quebrada, mimetizada con la tierra, una escuelita de adobe se levanta solitaria en medio de la nada, a donde llegan todos los días unos veinte alumnos caminando unas cuatro horas en total entre ida y vuelta. Por supuesto, en la zona no hay caminos ni vehículos, así que la única forma de llegar a la “civilización” –léase, agua corriente, hospital, una bodega– es caminando una jornada al rayo del sol. En los valles tilcareños viven desperdigados unos 600 pobladores que plantan distintos tipos de papa y maíz, y tienen algo de ganado. Y aunque los rasgos quisieran decir otra cosa, ellos se consideran gauchos criollos en lugar de kollas.

Las llamas de la caravana se llaman Ñaui, Pampa, Puka, Churito, Sarumán, Aparente y Yana, éste último un llamito negro de un año que anda suelto, siguiendo y adelantándose a las demás. Por lo general, las llamas van con bozales que sirven para atarlas entre sí en dos grupos, cada uno de ellos llevado por una persona con una soga de lana de llama en la mano, como quien lleva un perrito por la calle. Pero las llamas son todavía más obedientes que un perro, e incluso se las puede soltar y no se escapan más que unos metros.

El único “problema” con las llamas es que, cuando se molestan, comienzan a los escupitajos. A las personas es muy difícil que las vayan a escupir, pero entre ellas es muy común que “discutan” de esa manera. El guía describe esas peleas: “Ellas van en fila hasta que, de repente, una comienza a percibir que la otra la molesta; entonces gira el cuello por completo y lanza un ruidoso escupitajo que hace mucho más ruido de lo que moja. La otra entonces le responde, y así comienza una guerra intermitente que me obliga a separarlas. La solución es cambiarlas de lugar en la fila, colocando a otra en el medio. Por lo general hay un orden preestablecido de ubicación yo sé que a Aparente le gusta ir atrás en la fila, pero si se pelea lo tengo que cambiar. La escupida significa concretamente ‘no me jodas… este pastito es mío, correte’”.

Más adelante en la travesía, se dio otra situación curiosa cuando a lo lejos apareció un grupo de turistas a caballo que se acercaban hacia nosotros. Resulta que los caballos –desacostumbrados a las llamas– les tienen miedo a los camélidos y pueden tumbar al jinete por el susto. Por eso tuvimos que sacar del camino a las obedientes llamas y subirlas un poco en la montaña, poniéndolas incluso de espaldas a los caballos, que así y todo se retobaban un poco al pasar.

Según los arqueólogos, aquí podría estar una de las explicaciones del abandono tan notable de la cultura llamera en la zona. Los españoles andaban a caballo armados con sus arcabuces, y un simple kolla con cinco llamas lo podía tumbar incluso sin querer. El caballo y la mula son más fuertes que la llama, por supuesto, y pueden llevar personas encima, así que son mucho más útiles. Pero así y todo no se explica cabalmente por qué la llama desapareció como animal de carga luego de cinco mil años de uso constante.

La otra gran duda histórica es si, originalmente, las caravanas iban con las llamas atadas entre sí o las llevaban sueltas. Las llamas son gregarias, es decir que se mueven en grupo y una vez amansadas son muy sumisas y no rechazan al hombre. En muchas pinturas rupestres se las ve atadas, pero eso no significa necesariamente que anduvieran así, ya que la imagen podría tener algún sentido simbólico, sólo para el dibujo. Cuando llegan los españoles –según se comprueba en los documentos de la época–, las caravanas avanzaban ya sin sogas ni bozal.

Hacer noche
Al atardecer ya es hora de ir armando las carpas y elegimos un corral de piedra para tener un buen reparo contra el viento. El equipamiento incluye por supuesto un calentador para la comida, faroles a gas, linternas y provisiones: una necesaria sopa para el frío, chocolate en barra y un vino tinto cabernet. Las llamas duermen en el corral con nosotros y por la noche se las oye caminar por los alrededores de la carpa, bajo un cielo límpido a la perfección, tanto como el del día. La desolación estrellada que rodeaba las carpas fue definida con exactitud por uno de los integrantes del grupo: “Este es el mejor hotel de la tierra”.

A la mañana siguiente encendimos una fogata para entrar en calor, pero al salir el sol ya todo el mundo estaba otra vez en remera por la gran amplitud térmica del lugar. Luego del desayuno visitamos la casa de Isidro Martínez, un hombre de 68 años nacido entre los cerros, igual que sus padres y sus abuelos. Don Martínez vive con su esposa y uno de sus hijos en una casa construida por él mismo, con ladrillos de adobe fabricados también por él mismo, y colocados uno sobre el otro sin otro pegamento que el barro. La poca energía que necesita para las lamparitas la obtiene con un panel solar, aunque mucho no las usa porque se acuesta con el sol. El agua la obtiene de una acequia cercana y todos los alimentos que consume son los que produce: papas, arvejas, cebolla, acelga y maíz. Además tiene algunas cabras, vacas y caballos, y aparentemente no necesita nada más. Con su radio le alcanza para saber del mundo exterior y se lo ve bastante feliz. Los Martínez son, a simple vista, una familia autosuficiente.

Por la tarde recorrimos unos andenes de cultivo prehispánicos y luego del almuerzo emprendimos el regreso a Tilcara. Al bajar por los senderos las charlas inevitablemente derivan en el comportamiento de las llamas y uno se entera, por ejemplo, de que todos nuestros acompañantes son machos castrados para disminuir la conflictividad. Resulta que el orden social de las llamas se basa en harenes de 20 a 30 hembras que pertenecen a un macho dominante. Así se movían por las montañas cuando vivían en libertad –hoy todas las llamas tienen dueño–, con un grupo de solteros siguiéndolas a la espera de una oportunidad para destronar al macho. Por lo general algún soltero acechaba al grupo en un lugar propicio con buen pasto verde, y encaraba al macho enfrentándolo a escupitajos, con saltos y carreras, y también golpes que a veces los lastimaban. Y si la operación era exitosa, el reemplazado volvía con el grupo de los solteros a rehabilitarse y esperar una nueva oportunidad. En medio de la explicación, Gandalf se dio vuelta de repente y echando las orejas hacia atrás midió el disparo y le descerrajó un escupitajo en la cara a Sarumán. Pero no fue una hembra la razón de la disputa sino una rencilla mucho menor, referida sin duda a la ubicación dentro de la fila. Así de curioso es el universo de las llamas, con una historia que uno no se podría imaginar, y que por suerte se resiste a desaparecer.

por Julian Varsavsky

Reserva Natural Parque Luro

Domingo, Julio 8th, 2007


Reserva Natural Parque Luro, originally uploaded by Mundo Trekking.

La Reserva Natural Parque Luro es un Área Protegida que conserva el Bosque de Caldén en 7600 hectáreas, de las cuales 1600 de ellas están destinadas a la actividad turística y recreativa.

Predominan el caldén, el ciervo colorado, el jabalí europeo y 160 especies de aves. Parque Luro también se destaca por haber sido el primer coto de caza del país y cuna de la provincialización de La Pampa.

Características naturales

La Reserva Natural Parque Luro presenta tres ambientes naturales: el bosque, la laguna y el médano.

Se encuentra ubicada en la región fitogeográfica del espinal, es un bosque dominado por una especie de acacia: el caldén.

El paisaje es un valle con diferencias de alturas de hasta 80 metros. El clima es templado con temperaturas que superan los 35 ºC en verano y bajan de los -8 ºC en invierno. Los suelos son arenosos, con presencia de arcilla en los bajos.

El monte está formado por caldenes, algarrobos, sombra de toro y chañar. Entre los arbustos se destacan; piquillín, llaollín, molle, zampa y jume. Y gramíneas como flechilla negra, unquillo, pasto crespo y pasto puna. Entre la fauna nativa podemos ver peludos, zorros, pumas, gato montés y hurones entre otros. También hay ciervos colorados y jabalíes como especies introducidas o exóticas. Entre las aves se destacan calandrias, quejones, jotes, carpinteros, chincheros, churrinches y loicas.

Ubicación

La Reserva Parque Luro se encuentra a 35 Km al sur de la ciudad de Santa Rosa, en el departamento de Toay, sobre Ruta Nacional Nº 35, en el centro-este de la provincia de La Pampa, Argentina.

Sugerencias

- Llevate larga vistas para poder hacer avistajes y si te gusta la fotografía un buen teleobjetivo para fotografiar la fauna.

- La brama de los Ciervos Colorados se produce entre los meses de abril y marzo.

- Utiliza prendas de vestir que se mimeticen con el entorno.

- Las aves incrementan su actividad en el mes de Octubre

- En el lugar hay lugar para acampar. Averiguar disponibilidad antes de ir.

- Más info en el sitio de la Reserva Natural Parque Luro

Fuente: Subsecretaria de Turismo - Ministerio de la Producción - Gobierno de La Pampa.

Salina Colorada Grande - La Pampa

Jueves, Junio 21st, 2007


El relieve es la llanura ondulada con depresiones alargadas que se disponen como valles en abanicos. El promedio de estas depresiones es de 100Km de longitud por 5 a 10 Km de ancho y desniveles del orden de los 100m. de altura y 40m. por debajo del nivel del mar.

La acción del viento acumuló en el fondo importante volúmenes de arena que conforman pintorescos cordones de crestas agudas. Es aquí, donde las salinas se ubican en la parte más baja formando verdaderos bolsones hidrográficos, sin salida. La evaporación de las aguas ha depositado durante siglos los cristales de sal en las depresiones hasta producir las capas.

Hacia el Sur, el paisaje es de mesetas planas y onduladas con pendientes hacia las salinas. La vegetación de la zona está representada por el monte pampeano formado por el bosque de caldén, arbustos y pastizales bajos.

Desde noviembre a marzo, según los factores climáticos, se realiza la cosecha de sal. Las empresas hacen la extracción y el emparvado que a veces alcanza hasta 15m. de altura.

Antes y después de la cosecha, el espejo de agua se vuelve de color rosado intenso y es común ver colonias de flamencos.

La salina ” Colorada Grande ” se encuentra en el Departamento Caleu Caleu.

Las empresas explotadoras del salitral cuentan con una planta industrializadora en la localidad de General San Martín distante a 40 km de la salina y ubicada en el Departamento Hucal.

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La salina se encuentra al nivel del mar (0 msnm) formando parte de una zona deprimida. La depresión es alargada en sentido NW - SE configurando un paisaje de lomadas suaves y continuas.

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El producto extraído de las parvas de la salina es tratado mediante lavado, zarandeo, secado, molienda y zarandeo con la consiguiente obtención de distintos tamaños y posterior envasado.

La explotación de la salina se realiza mediante cosechas periódicas, en las cuales el mineral es acumulado en parvas, las que son inutilizadas durante un mínimo de seis meses para obtener la depuración del cloruro de sodio y luego de ese tiempo se lo transporta a la planta de Gral. San Martín.

Salina La Colorada Grande - La Pampa

Para llegar

Se accede a la salina desde Gral San Martín a través de la ruta provincial n° 1, actualmente pavimentada hasta el acceso al campamento y uno de los sectores de parvas, luego se continua con un total de 26 Km en suelo arenoso hasta otro sector de parvas cuyo tramo tiene una transitabilidad permanente, salvo cuando se registran en la zona lluvias muy intensas.

Sugerencias

- Lo ideal es ir en época de poca lluvia y extracción de sal (verano) ya que la laguna permanece sin agua y se puede apreciar el suelo del salitral.

- Lleva agua para tomar. El reflejo del sol en el suelo blanco rosado y el aire salitroso irradian mucho calor y te secan las vías respiratorias.

- Si te gusta el ruralbike llevate la bici. Podrás andar en un terreno sumamente llano. Cuidado con los ojos de agua, son pozos que generalmente están señalizados.